17.3.11

De un mudo con tu voz, de un ciego como yo

Dormí muy mal. Di miles de vueltas antes de levantarme para ver si conseguia alguna forma de relajarme y recuperar el sueño, pero no pude. Tuve una pesadilla tras otra y estuve todas esas horas tensionada, por ende, siento que no descansé ni un poco. De las pesadillas no me acuerdo mucho, pero era como un serie de revelaciones hacia mi persona que me hacían entender que había estado viviendo una mentira. Y eso, en algún que otro momento me pasó y es algo que me molesta y me hace mal. Y mi lindo inconsciente se encargó de deformar todos los datos de mi presente y hacerme pasar una noche triste. Menos mal que sé que nada que ver, que era solamente un sueño, sino ya me estoy tirando abajo de un tren (bueno no sé si para tanto). Y esto me dejó pensando en lo mucho que odio las mentiras. Me podes decir la peor mierda del mundo, pero mientras me lo digas, está bien, no lo ocultes!
Si uno sabe la verdad, puede reaccionar naturalmente ante esto, se puede hacer fuerte con la noticia o tomarselo como quiera. Pero si te la dibujan, te engañan y te hacen sentir una cosa que no es, cuando te enteres, la caída va a ser mucho peor. Si las cosas están mal, me gusta saberlo, si a alguien le molesta algo de mí, también. Y es por eso que no puedo mantener secretos propios, cualquier cosita que me pase se la tengo que contar al que se vea afectado porque sé lo que se siente que todos sepan algo y justo vos que sos al que afectan, no esté ni enterado. La pesadilla no tenía nada que ver con algo que haya pasado en la vida real, pero se me hace inevitable relacionar el sentimiento que tuve, con algo que me pasó hace bastante. Y ahí había perdido por completo la creencia en la gente. Estaba convencida de que mi alrededor era una mierda. Salvo poquitas excepciones, que permanecieron a mi lado, pero el resto me escupió, dio media vuelta y se cagó en las cosas que había hecho por ellos o ellas. Y es un tema que no abandono, que cada tanto vuelve...y sin embargo tengo esa puta facilidad de perdonar, de no esperar esas disculpas que sé que me merecía, y de hacer como si nada hubiera pasado.
Ahora ya sé, y no quiero que me pase nunca más en la vida. Y este sueño maldito lo único que tiene de bueno es que me hizo pensar y tengo la seguridad de que eso no va a pasar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario